
Ahora anda rondando un mensaje por ahí, en los distintos medios de comunicación, donde se hace alusión a los "cobros excesivos" de las empresas disqueras para programar su música en los medios públicos. Claro, ahora lloran porque no les es tan fácil programar la música extranjera, pero ¿qué pasa con la música nacional? No cabe duda que en este país hay talento de sobra y se han hecho excelentes producciones, pero qué es lo que pasa, que tal vez a los cantantes nacionales nos programan unos meses, pero luego ya tienen que sacarnos de la programación porque tienen que dejar su espacio a la música que sí vende, a la que sí vale. ¿Dónde quedó el amor por lo autóctono? Me decepcionó saber que en ocasiones las emisoras han llegado a cobrar al cantante nacional por progra

mar una canción y ahora lloran porque las casas disqueras les están cobrando un platal ¿entonces? A veces nos quejamos en este país porque los artistas aquí no hacen nada, no prosperan, cómo no,

si los mismos promotores nos hacen a un lado y no fomentan nuestro talento. Vean, ni la misma Maria José, que tanta popularidad obtuvo al salir de Latinamerican idol, ahora ya su nombre casi ni se menciona, su triunfo quedó como un lindo recuerdo que ya en unos años estará enterrado, o Humberto Vargas, que logró el primer lugar en Viña del Mar ¿Lo han apoyado lo suficiente? No es posible, esto no debe ser así. Nuestra música es muy valiosa y no puede ser arrebatada en su misma tierra. Espero que en algún momento esta voz de súplica se expanda, para que los responsables sienten cabeza y den a los músicos costarricenses el lugar que nos merecemos.