
Siempre me he sentido muy orgullosa de pertenecer a la familia Quesada, la cual ha sido una cuna de artistas. Empezando por mi abuelo Miguel Ángel Quesada, un hombre que siempre nos enseñó a amar la buena música. Tengo la dicha de que cada vez que recuerdo a mi abuelo, se me dibuja una sonrisa en el rostro, porque siempre fue tan cariñoso, tan protector, pendiente de sus hijos y nietos.
Muchas personas lo recuerdan como un hombre serio y estricto, duro de carácter, y no puedo decir que no era así; sé que como maestro era exigente con sus alumnos; aunque nunca lo fue conmigo, pero puedo afirmar que heredé de él esa pasión por hacer bien las cosas y por ser responsable en todo lo que me comprometo.
Fue un esposo ejemplar, nunca lo escuché decir algo en contra de mi abuela, siempre habló de ella como la mujer de su vida, decía que ella era la mejor persona que había conocido, de verdad la amaba y la admiraba, hasta podría decir que se sentía menos que ella, en el buen sentido de la palabra.
Mi abuelo, además de ser un excelente pianista, fue un excelente pintor, era un artista completo, muy creativo, serio cuando tenía que serlo y con un gran sentido del humor; ahora que estuve trabajando con la obra de teatro acerca de Leonardo Da Vinci, siento que la personalidad de este personaje se parecía mucho a la de mi abuelo.
También era un actor, recuerdo cómo nos entretenía con sus historias de fantasía, nos hablaba de sus amigos los duendes, o tomaba nuestros muñecos y se ponía a conversar con ellos, cómo nos divertía, nos encantaba y él disfritaba vernos ahí escuchándolo.
Nuestra familia se siente muy orgullosa de ser descendiente de ese maestro como fue don Miguel Ángel Quesada, y me motiva saber que todos sus amigos y exalumnos lo recuerdan con gran admiración y cariño.
Ahora que estamos organizando ese tributo en su honor, hemos sólo recibido mensajes de apoyo y admiración por esta iniciativa.
Nos hemos dado cuenta el sinnúmero de personas que lo quisieron.
Lástima que casi siempre los homenajes se hacen después de fallecidos los homenajeados. Aunque si lo hubiéramos hecho cuando abuelo estaba vivo, tal vez no hubiera ido, porque eso sí tenía, era muy tímido, casi no le gustaban las actividades sociales, siempre mandaba a sus representantes, es decir,a sus hijos. Realmente era muy modesto, no se daba cuenta del ángel musical que llevaba dentro.
El miércoles 10 de marzo estaremos recordando a abuelo, vamos a pasar un rato muy agradable, sintiendo su presencia en las interpretaciones de sus alumnos, seguramente no evitaremos algunas lágrimas, pero estaremos satisfechos de recordar a quien nos enseñó tanto y nos heredó el amor al arte y la cultura.