Este poema fue escrito por mi abuela en el año 2000, en memoria de mi abuelo, quien nos dejó hace 10 años.
EL TECLADO MUDO
por Aura Chaverri
Pasan semanas, días horas,
el teclado duerme, el teclado llora.
Horas de esperanza,
minutos sombríos,
y las teclas negras
y las teclas blancas
suspiran en silencio
y melancolía ...
El pentagrama
lágrimas derrama
Callan los bemoles y los sostenidos,
acordes, cadencias, arpegios y trinos.
El atril se inclina
y el cubreteclado de luto se viste.
Trenzan coronas, fusas y corcheas.
Con emoción recuerdan alumnos y amigos
cuando surgió el Maestro,
cuando brotó el rebaño,
que enchido del néctar del Arte sublime,
las vertió en celo y sabiduría,
la savia absorbida de Grandes Maestros.
Callan los bemoles y los sostenidos.
El portón del cielo
en forma de lira
lo abre la patrona Santa Cecilia.
Doblan las campanas del campanario,
se escuchan los ecos del Réquiem de Mozart,
de Bach "El Clave", de Chopin suspiros.
Y las teclas negras y las teclas blancas
con sutil destreza,
desgranan las cuentas del Santo Rosario.
Datos personales
- Amanda
- San José, Costa Rica
- Publicista, cantante, actriz. Estudiante de Enseñanza de la Música UCR
Este blog está dedicado a todos aquéllos, amantes del arte, no tenés que ser actor, músico, bailarín, pintor, simplemente admirar la belleza, la estética del mundo que nos rodea y tener una sed de conocimiento hacia ella.
miércoles, 27 de enero de 2010
jueves, 21 de enero de 2010
DETRÁS DEL TELÓN
Es increíble la magia que se vive detrás del escenario durante un función, así como todo lo que implica la preparación para que se lleve a cabo una obra de teatro. Desde que uno llega al teatro la magia empieza a fluir; llegar al camerino, alistar todo lo necesario: la utilería, el maquillaje, vestuario, escenografía; cada elemento en su lugar, friamente calculado. Que todo esté colocado en el sitio adecuado.
Es tan interesente la sensación al ver un camerino antes de que empiece la función, todo bien puesto, en el punto exacto para ser utilizado por cada actor.
A mí, en lo personal, es una de las cosas que más me gusta a la hora de presentar una obra teatral, el momento de la preparación, habrán personas que pensarán que esa parte es la más aburrida y tediosa por convertirse casi que en una rutina, pero para mí es todo lo contrario, es un relax, un espacio tranquilo para comunicarme con el entorno, con los "fantasmas" escénicos. Yo disfruto al máximo esa parte, ver el escenario vacío al llegar y empezar a llenarlo con los elementos; ver el vestuario vacío, sin la carne del personaje; sacar el maquillaje de un cajón; empezar a convertir al actor o actriz en el personaje que dará vida a una situación irreal, que el público sentirá tan real como la vid
a.
Luego, la espera detrás del telón, los minutos avanzan, los actores y actrices esperan ansiosos el momento indicado para empezar, calientan, se relajan, estiran sus articulaciones, preparan su voz, su mente, su subconsciente. El jefe de sala llega a avisar que abrirán la puerta al público, en ese momento se escuchan las voces de las personas que ingresan a la sala, los actores escuchan y tratan de no distraerse, pero es un poco difícil, en el fondo desean calcular el número de personas que hay dentro. De pronto, se escucha la voz en off indicando la tercera llamada, en segundos dará inico la función. Los actores están en sus posiciones, cada uno tiene su lugar, su espacio, algunos entrarán en lo oscuro, algunos otros entrarán en otro momento; ellos tienen muy claro en qué momento les toca entrar. La música empieza a sonar, la sala está en total oscuridad y ahora sí, empieza la función. Los actores entran en la oscuridad del escenario y se colocan antes de que la luz haga su presencia.
Todo este rato previo al inicio, es un momento increible, rico en sensaciones y ansiedad, no se puede describir la sensación de estar detrás del telón esperando a que dé inicio la función. Es interesante la energía que fluye durante todo el rato; las entradas y salidas de a
ctores, que se comunican con miradas cuando están fallando o cuando tienen que darse alguna indicación, todos corren, tienen todos sus movimientos calculados, salen, entran con elementos de utilería, a veces tropiezan, en ocasiones se estresan por temer a no cumplir con los tiempos, pero siempre es una experiencia nutritiva para el actor. Es una vivencia mágica, no cabe la menor duda.
Al terminar la función se siente una satisfacción por haber sostenido las situaciones durante todo el rato.
Es tan interesente la sensación al ver un camerino antes de que empiece la función, todo bien puesto, en el punto exacto para ser utilizado por cada actor.
A mí, en lo personal, es una de las cosas que más me gusta a la hora de presentar una obra teatral, el momento de la preparación, habrán personas que pensarán que esa parte es la más aburrida y tediosa por convertirse casi que en una rutina, pero para mí es todo lo contrario, es un relax, un espacio tranquilo para comunicarme con el entorno, con los "fantasmas" escénicos. Yo disfruto al máximo esa parte, ver el escenario vacío al llegar y empezar a llenarlo con los elementos; ver el vestuario vacío, sin la carne del personaje; sacar el maquillaje de un cajón; empezar a convertir al actor o actriz en el personaje que dará vida a una situación irreal, que el público sentirá tan real como la vid
a.Luego, la espera detrás del telón, los minutos avanzan, los actores y actrices esperan ansiosos el momento indicado para empezar, calientan, se relajan, estiran sus articulaciones, preparan su voz, su mente, su subconsciente. El jefe de sala llega a avisar que abrirán la puerta al público, en ese momento se escuchan las voces de las personas que ingresan a la sala, los actores escuchan y tratan de no distraerse, pero es un poco difícil, en el fondo desean calcular el número de personas que hay dentro. De pronto, se escucha la voz en off indicando la tercera llamada, en segundos dará inico la función. Los actores están en sus posiciones, cada uno tiene su lugar, su espacio, algunos entrarán en lo oscuro, algunos otros entrarán en otro momento; ellos tienen muy claro en qué momento les toca entrar. La música empieza a sonar, la sala está en total oscuridad y ahora sí, empieza la función. Los actores entran en la oscuridad del escenario y se colocan antes de que la luz haga su presencia.
Todo este rato previo al inicio, es un momento increible, rico en sensaciones y ansiedad, no se puede describir la sensación de estar detrás del telón esperando a que dé inicio la función. Es interesante la energía que fluye durante todo el rato; las entradas y salidas de a
ctores, que se comunican con miradas cuando están fallando o cuando tienen que darse alguna indicación, todos corren, tienen todos sus movimientos calculados, salen, entran con elementos de utilería, a veces tropiezan, en ocasiones se estresan por temer a no cumplir con los tiempos, pero siempre es una experiencia nutritiva para el actor. Es una vivencia mágica, no cabe la menor duda.Al terminar la función se siente una satisfacción por haber sostenido las situaciones durante todo el rato.
Todos los actores están exhaustos, pero no es un cansancio molesto, al contrario, es un cansancio delicisioso, exquisito. El camerino y los bastidores quedaron desordenados, es hora de quitar lo que quedó mal puesto, para que al otro día no cueste reacomodar la utilería y los elementos escénicos.
Esto es un poco de lo que se vive detrás del telón antes, durante y después de una función, es una experiencia difícil de describir, pero se difruta al máximo y cada detalle se convierte en un aliento para querer seguir actuando.
Esto es un poco de lo que se vive detrás del telón antes, durante y después de una función, es una experiencia difícil de describir, pero se difruta al máximo y cada detalle se convierte en un aliento para querer seguir actuando.
miércoles, 13 de enero de 2010
LA CUARTA PARED
En teatro se utiliza el término cuarta pared para referirse a esa pared que debemos imaginarnos en el lado donde está ubicado el público. La actriz Uta Hagen prefería cambiar el término a cuarto lado imaginario, esto porque al decir cuarta pared, estamos "encerrándonos", ocasionando que todo lo que podamos dar quede encerrado sin posibilidades de salir.¿Por qué se habla de la Cuarta Pared o Cuarto lado imaginario?
Porque en el momento en que nosotros somos concientes que hay personas al otro lado observándonos, toda la magia interna, nuestra concentración, la subconsciencia de la que nos habla Stanislavsky simplemente dejarían de existir.
Me acuerdo algo que me dijo una vez un profesor cuando ensayábamos para la presentación de una obra de teatro, si un actor pierde su concentración y deja caer su mirada sobre el público por un segundo, está matando a su personaje, se convierte en un personaje al que no le creerán por el resto de la obra, dejará caer su veracidad, y esto sólo por haber salido de su realidad interna, aunque haya sido por una milésima de segundo.
Por eso es admirable ver a los actores sosteniendo su personaje hasta el final, pueden sonar celulares, escuchars estornudos, bebés llorando, niños haciendo preguntas a sus padres durante la función, que todo esto no les provoca nunguna desconcentración y su cuarta pared sigue sellada, sin dejar campo a esa realidad externa.
Los actores somos concientes que el mundo de nuestros personajes es muy diferente al que tenemos en realidad, por esto hay que cuidar que la realidad del personaje no se mezcle con la realidad del mundo exterior, y esto se logra manteniendo el cuarto lado imaginario firme en su lugar.
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